Comunicación: el mensaje.

Los seres humanos somos la especie más inteligente del planeta -en teoría-, pero no somos adivinos –la gran mayoría. Por esto, es fundamental comunicar a nuestros clientes todos aquellos productos y servicios que ofrecemos, por qué los servimos, cómo y dónde, e incluso quién. Todo se puede transmitir, siempre que se piense el para qué y el cómo.

Ya sé que este es un tema muy manido, pero no por ello no puedo dejar de tratarlo, ya que veo muchos negocios que no lo explotan todavía. Es fundamental para cualquier empresa, autónomo, y por supuesto, en nuestra vida íntima.

 

Un hotel, un restaurante, y en realidad, cualquier negocio, tienen la obligación empresarial de comunicar su producto, para lograr atraer trabajadores y clientela óptima. Es decir, han de transmitir un mensaje.

 

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Carta de sus servicios en cristalera, Bar del Convent, Barcelona.

 

Ahora bien, sólo comunicarlo en sí, no sirve de casi nada. Hemos de pensar bien qué queremos transmitir (el mensaje), cómo hacerlo (el canal) para que llegue al cliente que queremos atraer (el receptor), en el momento preciso y, por supuesto, influenciarle en su toma de decisiones. Es decir, queremos emplear la función conativa o apelativa del lenguaje, con la intención de influir, aconsejar o llamar la atención del receptor para que actúe de una determinada manera.

 

Muchos dicen que es mejor hacer algo que no hacer nada. Es cierto, pero hay que tener en cuenta que el primer mensaje queda grabado en las mentes de quienes llega y las primeras impresiones malas son difíciles de eliminar. Por eso, en mi opinión es mejor tardar unos días más, pero dedicarse a pensar una estrategia o plan de comunicación que te ayude a transmitir tu mensaje.

 

¿Qué debes plantearte como negocio hostelero al crear tu mensaje?

¿Qué quiero transmitir?

Es decir, ¿cuál es mi nuevo producto? ¿Mi nuevo servicio? Piensa en una descripción completa del producto:

 

  • Para qué sirve.Un plato nuevo sirve para comer sí, pero también puedes decir que sus ingredientes ayudan a mejorar la visión, o que facilita una buena digestión, o que da vitalidad; o mejor, que sirve para disfrutar, para reír, para saborear.
    Un tratamiento de spa diferente sirve para relajarse, ó para suavizar la piel, o igualmente, para disfrutar.
    Una suite reformada sirve para tener más espacio, para oler a nuevo, para trabajar, para estar más cómodo, para vivir una experiencia diferente…
  • Por qué el cliente debe probarlo.¿Por qué debe pagar su precio e invertir su tiempo en probar lo que ofreces? Aquí podemos utilizar expresiones similares a las anteriores, incurriendo en un mayor valor en la experiencia del cliente.
  • En qué es mejor que otros.Qué diferencia tu plato del resto de tu carta, o de otros restaurantes.
    Qué tiene de especial el tratamiento respecto a los otros que ofrece el salón de la otra esquina.
    Por qué tu suite es merecedora de su precio, mucho más que una habitación doble o que la del hotel de enfrente.

 

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Ofertas en pizarras externas, panadería argentina Bona-Miga, Gracia, Barcelona

 

¿Qué quiero conseguir al transmitirlo? 

Puede que quieras atraer a más clientela a tu local, o quizá subir el tícket medio de la clientela que ya tienes. O captar a un público diferente, que no suele entrar en tu negocio.

También podrías querer atraer con tu mensaje trabajadores cualificados para que te ayuden a mejorar el negocio. Su búsqueda no es sencilla, por lo que comunicar que estás buscando un perfil concreto profesional, es vital para conseguirlo. Muchas empresas juegan con secretismo en este sentido, que nunca he logrado entender qué los motiva.

 

¿A quién se lo quiero transmitir? 

Piensa en cómo es para ti el cliente ideal que podría leer este mensaje, cómo piensa, qué edad tiene, cuál es su filosofía de vida, si pasa por delante de tu local a diario o sólo esporádicamente, su trabajo, sus ingresos, como es su familia, sus amigos, etc.

 

¿Cómo he inventado este producto?

Cómo se te ocurrió la idea, por qué surgió, quién te ayudó, si fue fácil o difícil inventarlo, el tiempo y esfuerzo que te llevó… Piensa en la historia de ese producto y cómo se elaboró.

 

Y, por último…

piensa en todo aquello que se te ocurra que te parezca importante que sepa el receptor. 

 

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Comunicación de producto vía digital, en Instagram, de Sascha Fitness.

 

Ahora, después de haber invertido tiempo en elaborar y agrupar toda esta información, teniéndola al fin claramente descrita frente a ti; extrae los puntos más importantes, resúmelos lo más brevemente posible, y ¡comunícalos!

 

Lo ideal es que primero pienses, y después, con todas las “cartas” delante y un objetivo en mente, idees una estrategia de comunicación óptima para alcanzarlo.

 

Y como no quier0 hacer este artículo muy largo, en el siguiente te hablaré de la estrategia que puedes adoptar una vez tienes claro lo que quieres decir, para que no lo lances al mar y se quede en la botella para siempre.

 

¡Mucha suerte!

 

 

 

 

 

Un comentario en “Comunicación: el mensaje.

  1. Pingback: Platerets, més que platets. | Miss Fuentes

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