¿Qué lo estropea todo?

Seguro que esta historia te ha pasado alguna vez:

Sales con tus amigos una noche. Cenita y después, copas. Y te toca el premio en el bar. Conoces a alguien que te mola. Tiene muy buena pinta.

Te atrae físicamente. Además parece tener conversación. Tenéis gustos en común. Bailáis/habláis (lo que te guste más).

Os dais el teléfono.

Te vas a casa pensando “¡WOW, qué chic@! ¡Qué conexión!”.

Y al día siguiente, empezáis a hablar.

*Versión actualizada de la historia: te metes en Tinder, haces match, empezáis a hablar y “¡WOW qué conexión!” (en el mejor de los casos).

Puedes cambiar a otros escenarios: el trabajo, un cumpleaños, una boda, de compras…

Ya sabes, todos los caminos llevan a Roma.

El caso es que sin apenas conocerla, empiezas a hablar con esa persona.

Puede que entre mensajitos, lleguéis a quedar. ¡Qué subidón!.

Os vais conociendo.

Hasta que ¡PUM! Algo no es como esperabas.

Ui. Bajada inminente. Seguís conociéndoos. Ui ui ui que nos vamos para abajo.

Habláis más… no veis el mundo igual… tenéis deseos diferentes… no hace lo que te gustaría… discutís.

¡Puuummmm! ¡Castaña!

¿Qué ha pasado? Y lo más preocupante, ¿Por qué pica, si apenas le conozco?

Lo que te ha pasado, se llama expectativas.

Creías que esa persona era de otra forma. Que le gustaban otras cosas. Que sus deseos coincidían con los tuyos. Que iba al mismo ritmo que tú. Que te entendería. Que le comprenderías… etc. etc.

Ya sabes la frase “Culpo a Disney de mis altas expectativas…”.

Bueno, pues ya te digo yo que Disney no tiene la culpa. Ni siquiera esa persona. Son las expectativas que la subieron a un pedestal en tu mente. El personaje que le has creado antes de sentarte a ver la película. Ese es el error.

Pasa así con todo. Con tooooodo. Siempre que empiezas a imaginar y esperar que algo sea de una forma concreta. Parejas, amigos, hijos, trabajos, productos, viajes, excursiones, eventos, restaurantes, experiencias, etc. 

Y yo, que soy una ilusionada de la vida, sé de lo que hablo.

Lo sé porque por un lado, trabajo como consultora de Experiencia de Cliente. Gracias a eso, tengo la oportunidad de ver a diario cómo la falta de congruencia entre lo que espera un cliente con lo que la empresa le da, es el motivo de su abandono. Algunas veces, esto se debe más a un mal marketing. Y otras, a que es un cliente demasiado soñador.

Por otro, lo sé porque yo también me hago ilusiones con TODO. Decorar una casa quizá no, pero ¿ilusiones? Te decoro las que quieras… Y es que me quedan divinas, como diría la Vecina Rubia.

Me cuesta mucho evitar venirme arriba e imaginar lo maravilloso que será ese viaje previsto, o un puesto de trabajo completamente diferente (que siempre parece más fácil), o lo estupendo que es el chico que acabo de conocer hace 2 días (¿busco ya un vestido blanco?), o la chica tan increíble que me ha prometido ayudarme con yo que sé qué… 

¿Y cuándo voy a un restaurante? Pues espero que el camarero me atienda al instante. Que me dejen tiempo para decidir. Que me recomienden proactivamente si hay algo especial o que me cuenten sus especialidades. Que me den tiempo para comer tranquila. O quizá ese día prefiero que me atiendan rápido, porque oye, hoy tengo lío. Que me lean la mente, vaya. Saldré más contenta o más enfadada, según lo que espere en ese preciso momento.

Tampoco te digo que no te ilusiones con nada. Ilusionarse no es malo per se. Tiene su lado bonito e idílico. Pero si no eres realista, acabas sufriendo en algún momento. Más aún si deseas mucho mucho que esas ideas se cumplan. 

Escuece, cuando no destroza.

Lo más doloroso es cuando esas expectativas recaen sobre personas.

Son las situaciones más injustas. Porque pones tus ideas sobre otro. U otro las impone sobre ti.  

Lo que cuesta asimilar es que: 

  • Si te sientes decepcionad@ por alguien, son las expectativas las que no se han cumplido. No es esa persona. 
  • Si te sientes mega-enamorad@ sin apenas conocerle… son otra vez las expectativas. No es esa persona.

Cada uno es como es. Ellos y tú. Nuestro derecho es elegir libremente quién SER. 

Para mí, el acto de amor más bonito es dejar de verdad a la persona ser como es.

No me refiero al típico “aceptar como es”. Creo que ni siquiera tenemos la potestad de aceptar a los demás ni de darles permiso. Eso es cosa suya siempre. El invasor eres tú cuando pretendes cambiarlo. 

A la única persona que tienes el derecho y la obligación de aceptar, es a ti mismo.

Cuando te aceptas, te respetas, puedes poner límites sanos frente a los demás. Escuchas alarmas y ves banderas rojas en cuanto algún listillo trata de aprovecharse de ti o hacerte daño.

Lo mejor es que cuando estás en paz contigo mism@, no te hace falta poner expectativas sobre nadie. No necesitas nada. Lo que venga para mejorar, será bien recibido. Lo que venga para dañar, será bien apartado. 

Sí Miss Fuentes, muy bonito. ¿Pero cómo se consigue esto?

Pues a ver. Con calma. No digo que sea fácil. Yo estoy lejos de conseguirlo. Quizá si llego a ser ancianita, en ese momento sienta esta paz plena de la que te hablo. Ya veremos. 

Estoy probando con muchas cosas. Una de ellas es hacer terapia, desde hace años. Con una profesional, con quien puedo hablar y descargarme. Otra es explorar mucho, tener la mente abierta a leer, investigar y experimentar. Leer mucho, otra vez. Escribir mucho más. Hablar con personas muy diferentes, unas que piensen como yo y otras, que piensen muy distinto. Y escribir mucho, -de nuevo- otra vez.

Un hábito nuevo que me estoy trabajando: meditar a diario. 

Para conseguirlo, me ayuda asistir a clases de Yin Yoga. Un tipo de yoga que procura mantenerte en el momento presente. Se centra en la parte Yin, la más tranquila, con la que estoy menos conectada (No es ese tipo de yoga que algunos hacen para quemar más kcal al día). 

En fin, hay muchos recursos. 

Lo que trato de decir, es que no dejes que las expectativas te lo estropeen todo

Vive lo que tengas que vivir. Protégete. Aparta lo que no te guste. Abraza lo que te haga sentir bien.

Y que conste que esta frase, este post entero, es una “auto-nota mental”.  Soy la primera que ha de aprender a aplicarlo. Por lo que sé, es un camino que se empieza sin fecha de término…

Me encantaría saber cómo lo haces tú. ¿Cuáles son tus herramientas? Te leo 😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s