Bobby y los Estévez.

¿Has visto alguna vez la serie “Dos Hombres y Medio”? Si lo has hecho, recordarás al actor Charlie Sheen, que daba vida a Charlie, el personaje hedonista e irresponsable de la serie. ¿Te acuerdas de él? 

Pues esta historia va de su hermano, Emilio Estévez. Aunque a priori no lo parece por la disparidad de los apellidos, la relación se explica con el verdadero nombre de Charlie, que es Carlos Irwin Estévez. Al entrar en el sector cinematográfico y empezar a cobrar fama, se cambió el nombre para continuar el legado del apellido artístico de su padre, también actor, Martin Sheen (cuyo nombre de nacimiento es Ramón Antonio Gerardo Estévez). 

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Martin Sheen y uno de sus hijos, Charlie Sheen

Emilio Estvez Nunca me he sentido miembro de la realeza de Hollywood
Emilio Estévez, el primer hijo de Martin Sheen

Emilio, quien también se introdujo en la industria cinematográfica como actor, director y guionista, decidió guardar su verdadero nombre haciendo honor a su ascendencia latina. Quizá te suena menos que su hermano, porque ha trabajado más tiempo tras las cámaras, pero durante la época de los 80 era bastante conocido, incluso formaba parte de la brat pack, el grupo de adolescentes más famosos de la época.

Ahora que ya te lo he presentado, le paso a él el teclado para que te cuente “de primera mano” su historia: 


“Nací en Nueva York, en 1962, siendo el primero de los cuatro hijos de un matrimonio que amaba el cine y su país. Mi madre, Janet Sheen, era actriz, igual que su marido, y productora de cine. 

A pesar de haberme criado en sets de producción en los que participaba con pequeños papeles, siempre fui un chico tímido y serio al que no le gustaba destacar ni llamar la atención. Aún así, no pude evitar zambullirme en la industria cinematográfica, como era de esperar, movido por mi amor a las historias. 

Aprendí de mi padre, quien ganó varios globos de oro, el arte de actuar, y aprendí de mi madre, la fuerza e inteligencia que se han de mantener para producir una película. Pero para ellos había otro tema casi igual de importante, la política.

Mis padres eran acérrimos seguidores de los Kennedy, y consiguieron transmitirme desde bien pequeño la lealtad a un partido político y la importancia de involucrarse en estas cuestiones para defender el crecimiento y  la grandeza de nuestro país. 

La historia que te quiero contar comienza justo el día en que asesinaron a Robert F. Kennedy, el hermano del 35º Presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy. 

Biografia de Robert Francis Kennedy
Robert F. Kennedy

Robert, también conocido como Bobby, abogado de profesión, trabajó como consejero de su hermano y fue Fiscal general de los Estados Unidos durante 1961 y 1964, año en que éste falleció. Tras el sobrecogedor suceso, dejó su puesto y fue elegido Senador por el estado de Nueva York. Unos años más tarde, Bobby decidió presentarse a la presidencia de los Estados Unidos, en una batalla por el control del Partido Demócrata, donde empezó con buen pie derrotando a McCarthy en la elección primaria de California. 

Mis padres estaban muy contentos por aquella victoria que volvía a acercar a la familia Kennedy al puesto que se merecían, según ellos. Yo mismo, con tan sólo 6 años, me encontraba extasiado, lleno de alegría y de entusiasmo. Aquella noche no pude dormir, así que me mantuve pegado al televisor viendo todas las noticias relacionadas. Así fue como me enteré, antes que el resto de miembros de mi familia, del horroroso asesinato perpetrado en el Hotel Ambassador de los Ángeles, donde dio su último discurso, el 4 de junio de 1968.

Recuerdo las lágrimas en mis ojos cuando fui a despertar a mi padre, quien tomó la noticia con el mismo pesar. Yo quedé totalmente abatido y obsesionado por lo que había sucedido. Viendo mi estado y que no podía sacar el tema de mi cabeza, mi padre decidió que voláramos hasta allí para visitar el lugar donde pronunció su último discurso y presentar así nuestro apoyo a la familia. 

Fue cautivador para mí estar allí, sentir la historia, casi escuchar los disparos, los gritos de la gente, imaginarlo todo. Recuerdo a mi padre coger mi mano mientras caminábamos por aquél pasillo, hablando sobre la gran pérdida que habíamos sufrido.

Aquellos hechos quedaron grabados en un rincón oscuro de mi memoria a la espera de darles salida. En el fondo sé que de alguna manera, esto me motivó a dedicarme al cine en lugar de a la política. 

Álvar Carretero de la Fuente on Twitter: "El antiguo hotel Ambassador  (1921, Myron Hunt) era EL hotel de Los Angeles: se celebraron 6 galas de  Oscars, acogió presidentes y cantó todo el

Los años siguieron pasando, pero el asesinato de R. Kennedy seguía pesando fuertemente sobre mi ánimo. Al igual que para muchos otros personajes de mi generación, aquél disparo significó el fin del idealismo y del optimismo por el futuro del país. No aparecían políticos como él, que se negaran a mantenerse callados ante la injusticia y que quisieran cambiar todo lo que yo pensaba que estaba mal en América. Me volví más cínico y resignado, y sigo pensando que aquél suceso ha formado en parte nuestra cultura actual. 

Un día, ya siendo adulto, decidí que escribiría esta historia para llevarla al cine. Sentí que este iba a ser mi gran proyecto, quizá incluso el propósito de mi vida, la razón por la que yo había venido al mundo y mi contribución a mantener viva su memoria. Era mi destino. 

Aparqué el resto de proyectos que se me presentaban y me dediqué plenamente a ello. Tenía que hacerlo. De verdad, sentía que era una obligación vital. Se lo debía, a él, a mi padre, a mi madre, a nuestro país y a mi niño interno de 6 años. 

Pensé que sería fácil, tenía todo en mi cabeza…

No obstante, no fue así. Me costó arrancarlo y sobre todo, darle forma. Al principio escribía, pero no había un hilo conductor, no tenía claro el ritmo de los acontecimientos, cómo debía contarlo, cuál iba a ser la mirada que presentaría a un personaje tan importante, no sólo para mi padre y para mí, sino para el país. 

Me sentía totalmente bloqueado, inmerso en lo que hoy llamamos “el bloqueo del escritor”. Y estuve así durante años, deprimiéndome más cada día porque no avanzaba. Empecé incluso a mentir a las personas que sabían de mi proyecto. No era capaz de admitir que del guión que empecé hacía 7 años tan sólo contaba con 30 páginas. 

Un día, hablando con mi hermano Charlie -con quien por cierto, me llevaba fatal, no hacíamos más que discutir y pelear – me vió tan deprimido que hizo una tregua en su guerra conmigo. Leyó lo poco que tenía escrito, y me dió un consejo: “Es bueno. Tienes que seguir, pero ahora cambia de aires. Aparca el proyecto, vete fuera una temporada, date un viaje y después retoma la historia”. 

A pesar de nuestras discrepancias, en esto le hice caso. Tenía razón, necesitaba un respiro y cambiar de aires. Hice mis maletas, tomé mis escritos y un bolígrafo por si acaso, y me fui a hacer un viaje por el país. 

En una de las paradas, a mi mente le apetecía volver a probar suerte con el texto, así que me instalé en un motel de las afueras en la Costa de California, cerca de la playa Pismo, con la intención de retomar el guión. 

La recepcionista del hotel que le había tocado hacer mi Check-in me reconoció en cuanto me vio y me preguntó qué estaba haciendo en ese momento. “Estoy escribiendo un guión sobre la noche que asesinaron a Bobby Kennedy”, respondí en un arrebato de sinceridad fuera de lo habitual.

De repente la mujer dejó de lado la documentación que estaba comprobando y me miró fijamente con lágrimas en los ojos. “Yo estuve allí aquella noche”, respondió. 

La entrevisté de inmediato. Resultó haber sido una de las voluntarias en su campaña en 1968. Me contó su historia personal, que incluía haberse casado con un joven para mantenerlo alejado de Vietnam. 

Aquello me inspiró completamente el punto de vista desde el que tenía que contar esta historia. En  lugar de centrarme en mi personaje principal -información que tenemos recogida en cuantiosos documentales-, contaría el suceso a través de la visión de otras personas que por cuestiones de azar o elección, se encontraban en el mismo hotel el mismo día. Esta forma de narrarlo me permitió crear diversos personajes y trabajar con una variedad de actores tan reconocidos como Anthony Hopkins, Sharon Stone, William H. Macy, Demi Moore, Ashton Kutcher, Laurence Fishburne, Harry Belafonte, Lindsay Lohan, Helen Hunt, Martin Sheen y muchos otros. 

Conocer su historia supuso quitarme una espina que me asfixiaba y volver a hacer latir mi corazón. Ya sabía lo que tenía que escribir. Después de aquello, la película tan sólo fluyó. 

Gracias a aquel encuentro en un motel alejado de todo, conseguí llevar a los cines Bobby (El día que mataron a Kennedy en Latinoamérica). 

La película fue nominada a 2 Golden Globes entre otros premios, y recibió una ovación de 7 minutos en el Festival de Venecia. Pero, la verdad, mi mejor premio fue ver la cara de orgullo de mi padre, viéndome por primera vez escribir y dirigir la obra de quien ha sido un héroe para él, su fuente de inspiración e idealismo. 

Si no hubiera llegado a hablar con aquella mujer, no sé si lo habría conseguido«.

¿Casualidad? ¿Sincrodestino? Elige tú 😉

Bobby - Película 2006 - SensaCine.com

*Esta historia, escrita por Ana Fuentes, está basada en hechos reales.

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